LUIS CARLOS ZEA
La vida de Luis Carlos o Lucho, como le gusta que lo llamen, ha sido tan dinámica como su pasión por el ciclismo y el deporte. Desde joven estudió mercadotecnia, se desempeñó como vendedor en diferentes ciudades de Colombia y en cada viaje no solo traía su equipaje lleno de ropa y regalos sino una maleta repleta de anécdotas y experiencia.
Una de las anécdotas más relevantes de todos sus viajes fue una donde estuvo al borde de la muerte, hace 30 años en uno de sus viajes de negocios, un grupo armado hizo que detuviera su auto, lo sacaron con más personas que iban de viaje y milagrosamente el ejercito apareció para combatirlos. Hubo tiroteos y en plena huida salió ileso de aquel dramático suceso.
Aunque para Lucho este no fue su momento más memorable, hace 60 años conoció a una joven que lo cautivó completamente y hasta el día de hoy sigue igual de enamorado, ella que lo ha motivado a perseguir sus sueños y le ha servido de inspiración para ser mejor cada día. Lucho le dice «La Nena» y la describe como la mejor esposa, madre, abuela y amiga. Para él, ella es la representación del amor mismo y ese es el secréto de su felicidad.
Así como en sus sesiones de cycling, Lucho sigue pedaleando todos los días en la ruta de la vida con el corazón lleno de energía y mucha pasión para inspirar no solo a los jóvenes, sino a los adultos mayores que piensan en el fin de sus días y no en el comienzo de sus sueños.
